LITERATURA DRAMÁTICA


LAS VÍSPERAS DE UN EXTRAÑO FUNERAL
Basada en "Los funerales de la Mama Grande"
de Gabriel García Márquez
(1989)

Escenario a oscuras. En la penumbra se distingue al centro y en lo alto de un pedestal la borrosa figura de la Mamita en su mecedora y con varios de sus sobrinos y sobrinas –de luto cerrado– a su alrededor Aparece una figura por el lateral, mira a la Mamita, toma un banco y lo coloca a un costado del proscenio. Se sienta.

PRESENTADOR
Aunque algunos dicen que esta es una leyenda, yo no estoy muy seguro. En nuestra “ancha y ajena” América Latina, todo es verdad y todo es mentira. En los llanos que se extienden a lo largo de las faldas orientales de la cordillera de los Andes, desde Venezuela y  Colombia, hasta el norte de la Argentina, las costumbres y tradiciones de los pueblos son tan parecidas, que podemos afirmar que son las mismas. Por estos lados del oriente boliviano, se cuenta la historia de Ramona Aureliana Gutuchi, que murió virgen el pasado 24 de setiembre a los 108 años de edad. Aunque ahora ya todo está en calma y las cosas están volviendo a la normalidad, en la muy digna ciudad de Santa Cruz, es casi imposible circular a causa de las botellas de cerveza, cajetillas de cigarrillos, tarros, latas, bolsas, papeles, trapos, envases, frascos, hojalatas, excrementos, aparecidos...

Al enumerar se ha ido posesionando. Cruza por el escenario un muchachito que pregona, y lo interrumpe.
                                                                                                                                                              
VENDEDOR
¡Jugo de lima! (Mira al presentador.) ¿Jugo de lima señor?
PRESENTADOR
(Algo turbado.) No... gracias. (El vendedor sale de escena y el presentador se recompone.) Como iba diciendo, ya es hora de que narremos lo que algunos no quieren, o no se atreven a relatar, y tal como a mí me lo contaron. Todo comenzó una calurosa mañana de setiembre...                                                                                  

Lentamente suben las luces, mientras el presentador se retira.
                                                                                                                                                              
RAMONITA
Erwin...                                                                                                                                                 
ERWIN
(Se le acerca.) Sí, Mamita...                                                                                                                
RAMONITA
¿Llamaste al Cheeserúsch?
ERWIN
Sí Mamita, tempraningo mandé a buscarlo. (Breve pausa.) ¡Elay está llegando!                              
CHEESERÚSCH
Mamita, vine tan pronto recibí su mensaje...                                                                                       
RAMONITA
Te has demorado...                                                                                                                              
CHEESERÚSCH
Es que los años no vienen solos Mamita, yo también a veces...
RAMONITA
No me importa aunque ya sé que vos no cueces del primer hervor... me siento mal...
CHEESERÚSCH
¿Qué le anda pasando?                                                                                                                       
RAMONITA
Creo que ya le estoy viendo las astas al toro, y lo que más lamento, es que no me alcancen los días para liquidar a chicote limpio a todos esos comunistas...
CHEESERÚSCH
No diga eso Mamita. Usted tiene harta zona todavía. Pero no se altere que le va a hacer mal, ¿ya?
RAMONITA
No, yo ya estoy en la orillinga. Ya estoy de cuenta de los peroquises. Pero voy a tratar de hacerlos esperar un poco más. (Pausa.) Me duele aquí... (Se señala entre estómago e hígado.)
                                                                                                                                                              
Mientras tanto, las sobrinas rezan y se escucha suavemente su fúnebre rumor Algunas criadas pueden servir cafecitos o tragos, como si se tratara de un velorio.

CHEESERÚSCH
Algún oboísch está llamando a su alma que quiere abandonar su cuerpo, pero yo lo voy a impedir.

Saca una piedra negra y redonda, que aprieta contra la frente de RAMONITA, mientras eleva los ojos y pronuncia palabras incomprensibles. Fuma el cigarro que traía y esparce el humo en varias direcciones.

CHEESERÚSCH
¿No ha revoloteado sumurucucus sobre la casa?
SOBRINA
Creo que anoche...
CHEESERÚSCH
¡Es el oboísch! ¡El espíritu maligno! Que junten cenizas y hagan un círculo alrededor de la casa... (Rápidamente Erwin lo ordena por lo bajo.) El oboísch no lo podrá cruzar...
RAMONITA
Se me calmó... (Le retira la piedra.) Pero este no... (Se señala el hombro y brazo izquierdo.)

El Cheeserúsch comienza una serie de ritos: aspira hondamente el cigarro y sopla el humo en la cara de RAMONITA y en su cuerpo. Le chupa el brazo dolorido. Se detiene dos veces a fumar y repite lo del humo. Sin que nadie lo note, se coloca algo en la boca. Succiona el brazo de RAMONITA y finalmente escupe al suelo. Durante toda esta escena, paralelamente se desarrolla el siguiente diálogo entre algunos de los presentes.

HOMBRE 1
¿Será que la salva?
MUJER 1
Con tal que no le eche pelos a la leche.
HOMBRE 2
Una tía mía estaba a las cachuchas, y cuando estabamós preparaos pa’l velorio, diga usted que este (Se refiere al Cheeserúsch.) nos dejó con los crespos hechos.
MUJER 2
No por nada dicen que a veces se quema el pan en la puerta del horno...
HOMBRE 1
¡Si no la salva se va a armar la grande!
MUJER 1
No se pa’qué se mete en estos afanes. La viejinga está hilando delgadiiiingo y ya no tiene salvación.
HOMBRE 2
¡Dejá de hablar humedades vos! Si te escuchan te van a mandar a moler agua.

En este momento, el Cheeserúsch escupe lo que se había colocado en la boca. Puede ser algún pequeño insecto de goma.

CHEESERÚSCH
¡Ahí está! ¡Esa es la causa de lo enfermedad! ¡Es el hechizo del oboísch! (Salta alrededor) ¡Hay que quemarlo!
SOBRINA 2
¡Ajilibioso el viejo!
SOBRINA 1
¡Elay la picuchi! Te escucha y te hace saber con quién casó cañahueca.
CHEESERÚSCH
Traigan hojas de piñón mojadas en orina (Erwin se lo ordena a una de las sobrinas que sale presurosa.) Es para ponerle al cuerpo. (Tratando que RAMONITA no escuche.) Si quedan del mismo color, quiere decir que el hechizo que le dejó, es débil, pero si se ponen oscuras, es un hechizo muy poderoso... y en ese caso... (Hace un gesto de “nada que hacer”.)
SOBRINA 3
(Entrando con un tiesto.) Aquí están las hojas de piñón que pidió (Vergonzosa.) con orina...
CHEESERÚSCH
(Tomando el tiesto y mirando a la mujer con picardía.) ¿De quién?
SOBRINA 3
(Más vergüenza.) Mía pué...
CHEESERÚSCH
(Oliendo el tiesto.) ¡Jujurúju! (Se le acerca mal intencionadamente.)
ERWIN
¡Cheeserúsch!... ¡La Mamita!...
CHEESERÚSCH
(Recomponiéndose.) ¡Ah, sí! (Le coloca algunas hojas en el pecho, debajo de su ropa a Ramonita.)
SOBRINA 1
(Se dirige a la Sobrina 3.) ¡Vas a ver aguililla!
CHEESERÚSCH
¡A quemar el hechizo!

Uno de los presentes lo alza ceremoniosamente con algún implemento y sale de escena seguido por todos los demás, excepto Erwin. El último en salir es el Cheeserúsch. Al quedar solo, Erwin se acerca lentamente a la Mamita y saca las hojas de su cuerpo, totalmente negras. En su sopor Ramonita también las ve.

RAMONITA
Creo que ya empiezo a desandar...
Cae su cabeza como adormecida. El Cheeserúsch, al regresar, contempla la escena de las hojas desde un extremo.
CHEESERÚSCH
(Dirigiéndose a Erwin.) ¿Qué hacemos ahora?
ERWIN
¡Elay che! Debería ser yo el que pregunta eso.

Tratan de reanimar a Ramonita, pero sin tocarla; la ventean, etc.

CHEESERÚSCH
El hechizo es muy grande para mi (Piensa.) ¡La podríamos hacer sangrar por el barbero! (Gesto de disgusto de Erwin. Pausa.) ¡Podríamos llamar al cura para que le dé la extremaunción! (Esta idea parece no desagradar a Erwin.) Yo le podría ayudar... (Busca en su bolsa) Tengo una imagen de la Mamita de Cotoca. (Comienza a buscar un lugar para hacerle un altar)
ERWIN
(Golpea las manos y entra una mujer.) ¡Oí, que vayan diez cambas a buscar al padre Luisito! (Sale la mujer)
RAMONITA
Erwin...
ERWIN
¡Mamita! Pensé que...
RAMONITA
No, todavía no... Estaba pensando... (Mira al Cheeserúsch que está ocupado con el altar y le hace señas a Erwin para que se acerque.) ¿Cómo anda la hacienda?
ERWIN
Ayer terminó la zafra... El trapiche viejo se volvió o fregar... creo que el macho nos hizo una buena. El azúcar sigue bajando, deberíamos vender pronto.
RAMONITA
Hacelo... Erwin, quiero que me entierren al lado de mis viejos. (Erwin podría anotar las recomenda­ciones en una libreta.) Que los funerales no sean pa’botar no más. Estate de cotiojo y guardá en la caja fuerte todingas las cosas de valor. Mucha gente que viene a los velorios es manos largas... Preparen harto culipi pa’los amigo y conocidos... y guarapo pa’ los demás.                 
En este momento entra el Padre Luis cargado en hombros por los mozos y hablando solo. El Cheeserúsch se coloca a su lado, a partir de ahora, como su ayudante. Erwin ordena que lo bajen al lado de Ramonita.          

PADRE LUIS
¡Salieron de abajo de mi catre y sacudían sus rojas vestiduras al viento! ¡Lanzaban llamas por los ojos y panfletos por el aire! ¡Intestinos de inocentes niños colgaban de sus cuellos...! ¡Vade retro Satanás les dije!
ERW1N
Padre Luisito, la Mamita se quiere confesar.                                                                                      
PADRE LUIS
¡Ah, sí!... ¡Pero les juro que los vi!

Sigue murmurando solo, cuando se oyen las campanas de la iglesia.

RAMONITA
¿Por qué repican las campanas? ¡Erwin! ¡No me he muerto todavía!, ¿no es cierto?
ERWIN
No, Mamita, creo que no ha muerto. El padre hace sonar las campanas para que se arme bolleo, y usted sabe “cuando repican con la grande...” (Al darse cuenta del desatino, baja los ojos avergonzado. Luego, queriendo congraciarse.) Auringa hay pocas ocasiones de hacer fiestas, no es como antes, ¿se acuerda? ¿Se acuerda como celebrabamós su día? Venían todingos los campesinos a pagarle, y tres días duraban las fiestas...

Los mozos y mujeres presentes se van transformando en los campesinos que traen el pago de los alquileres a la Mamita –guineos, yucas, piñas gallinas, cerdos, etc.– y los colocan a sus pies, luego se incorporan a una gran fiesta. Entra una tamborita y se organizan bailes. lngresa mucha gente: diversos vendedores ambulantes de lote­rías, estampas, comidas, etc., etc. La Mamita se ha vuelto joven y partícipe: puede festejar jocosidades, dar bendiciones, bendecir matrimonios, bautizos, etc. Puede haber una riña de gallos, inofensivos petardos y otras diversiones típicas del Oriente. Tiene que destacarse la pleitesía que todos rinden a la Mamita. Ya sobre el final, la Mamita comienza a arrojar monedas a la multitud, que se arremolina para tomarlas. Todos quedan en posición de “gateo”. Toda la escena se transforma en “cámara lenta y los presentes salen de escena “gateando” lentamente y abatidos. La Mamita vuelve a su letargo. Sólo ha quedado el Padre Luis a su lado.

PADRE LUIS
¿Qué pecados tienes hija mía?

La Mamita comienza a confesarse. Durante todo el desarrollo el padre le prestará poca atención: se sonará la nariz, armará un cigarrillo, Se parará para que se lo enciendan, etc. Entran tres mujeres de luto y se colocan cerca del proscenio; realizan tareas tales como pelar yuca, moler en tacú y cortar papeles de diario para el baño.

MUJER 1
¿Será que se muere?
MUJER 2
¡Cuando San Juan baje el dedo!
MUJER 3
Yo creo que esta vez, para los Manacos.
MUJER 2
En cambio yo, me voy a convencer cuando tapen la tumba, y entonces, voy a bailar hasta que las velas no ardan.
MUJER 1
¡Ni que fueras su heredera!
MUJER 3
Dizque ni ella sabe lo que tiene.
MUJER 2
A mí me dijeron que es dueña del Club Social...
MUJER 1
Y a mí, de Los Tajibos y del estadio...
MUJER 3
De la Academia Tahuichi y la Feria Exposición
MUJER 2
También del avión pirata y el mojón con cara.
MUJER 3
Y de los surazos, oiga. (Pausa.) ¡A quién se le ocurre morir un año bisiesto!
MUJER 1
¡Dizque también son della!
MUJER 3
¿Qué cosa?
MUJER 1
¡Los años bisiestos pué! (Pausa.)
MUJER 2
Pa mí que no se muere. Ya nos la hizo varías veces. ¿Se acuerdan cuando hizo vestir a todo el pueblo de luto? (Las otras asienten.) ¿Y cuando se hizo rezar la novena por Padre Luisito y ella estaba en primera fila en la iglesia? (Las otras asienten.)
MUJER 1
Pero la tuti fue esa noche que hizo un ensayo general con veintiún cañonazos, y Ña Justa, creyendo que venían los ucureños, tomó veneno para las ratas. (Asienten las otras.) Pobre, fue un velorio sin cañonazos el del día siguiente. (Asienten con recogimiento y persignándose.)
MUJER 3
Pero hace raaaato que dio vuelta a la esquina, creo que ahora no nos hace la burla del colla.
MUJER 1
Mi abuelo me contó que ya la conoció vieeeeja, y que su abuelo le contó a él, que de joven era chooota; ¡pero reparooona!, y espantaba a todiiingos los cortejos.
MUJER 2
No por nada se quedó a vestir santos.
MUJER 1
Pué, pero por lo menos no la echaron a perder.
MUJER 3
¡Qué desperdicio! (Pausa.) Pero auringa va a ser la pelea de los parientes por la herencia.
MUJER 1
Menos Rosarito, ella renunció a todingo desde que entró al convento.
MUJER 3
¡Otro desperdicio!
MUJER 2
Pero por ser la surrapa, le va a corresponder el anillo grandango con el Diamante del Oriente.
MUJER 1
¿Cómo será no?
MUJER 3
Eso no sé. Pero si sé que afuera tenemos feria pa’rato. No más el Padre Luisito iba por el tercer repique, cuando la plaza ya estaba lleniiinga de venteras. Y dizque están viniendo caravanas de Cotoca, Montero y Samaipata.
MUJER 1
¡Míéeercoles!
MUJER 2
A mí me han dicho que va a poner trenes mixtos especiales desde Puerto Suárez y Yacuiba.
MUJER 1
Y debe ser no más, porque Ña Asunta me ha dicho que a su marido, que trabaja en el Servicio Nacional de Caminos, lo han mandao arreglar el camino al Beni porque hasta patas dizque se está viniendo la gente.
MUJER 2
¿Vamos o ver si ya se murió?
MUJER 3
Vamos...

Las tres mujeres se retiran. Termina la confesión y el Padre Luis la absuelve. Entran varios sobrinos y sobrinas. Ramonita se vuelve a adormecer El Padre Luis comienza a retirarse.

ERWIN
Padre Luisito, ¿no cree que tendría que darle la extremaunción?
PADRE LUIS
¿Qué? ¡Ah, si! (Le coloca los óleos en la frente y el pecho.)
ERWIN
¿Qué pasa que no vienen el prefecto y el alcalde?
SOBRINA
Están en la inauguración de la Feria Exposición.
ERWIN
(Imperativo) ¡Que los vayan a buscar!

Cuando el Padre Luis intenta colocarle el óleo en las manos, comprueba que las tiene cerradas. Le hace un gesto a Erwin que este no entiende.

PADRE LUIS
¡Abranlé las manos!
ERWIN
(Después de intentarlo.) No afloja, padre.
PADRE LUIS
¡Hagan algo, no podemos quedamos así!
ERWIN
¡Que mis hermanas lo intenten!

Tres de ellas se le acercan a RAMONITA y al forcejear ella se despierta.

RAMONITA
(Aprieta las manos contra su pecho. Solemnemente.) ¡Ladronas! (Las sobrinas se alejan y Ramonita eleva la voz.) ¡Ladronas! (Ahora apacible.) Rosarito... (Se acerca Rosarito, que es monja. Ramonita se saca un anillo con un gran diamante y lo coloca en un dedo de la mano de Rosarito que se arrodilla y le besa la mano. Al alejarse, se saca el anillo y se lo entrega al padre Luis, que a su vez lo besa y se lo coloca.) Hagan pasar al notario. (Sale alguien a buscarlo.) Quiero expresar mi última voluntad. Erwin, pasame el listado. (Erwin se lo alcanza.)
NOTARIO
(Entrando.) Buenos días Mamita Ramona.
RAMONITA
Buenos serán pa usté.
NOTARIO
Estoy a sus órdenes.
RAMONITA
Quiero que tome nota de mi testamento. Escriba. Yo, Ramona Aureliana Gutuchi, cruceña de naci­miento, estando con un pie en la sepultura pero en pleno uso de mis facultades, dejo para mis legítimos herede­ros, lo siguiente: Tres encomiendas adjudicadas a mis antepasados por Cédula Real y refrendadas por Don Ñuflo de Chávez... (Aplausos de sus sobrinos.)

A partir de este momento, cada propiedad enumerada será expresada por boca de el notario, un sobrino o sobrina, en forma alternada, hacia el público, en medio de un gran jolgorio, durante el cuál, se irán repartiendo –de arcas y cajones– las pertenencias de Ramonita. Las cosas inservibles se las irán pasando a los mozos y sus mujeres. Debe ser casi como una danza. Como un ballet. Cada enumeración puede ir acompañada de vivas y abucheos.

... que comprenden a toda la Chiquitania...
... desde Santa Cruz a Concepción...
... de Concepción a San Ignacio...
... de San Ignacio a San Matías...
... de San Matías a Puerto Suárez...
... y de Puerto Suárez a Santa Cruz...
... todo lo que allí se encuentra, le pertenece...
... todos los pueblos y plazas públicas... SON DE ELLA.

Los enunciados se irán transformando en un ritmo musical. “Son de ella” será dicho por un gran coro.

...las aguadas y los pozos... SON DE ELLA
...de agua dulce o salada... SON DE ELLA
...las iglesias y las calles... SON DE ELLA
...los ingenios arroceros... SON DE ELLA
...los ingenios del azúcar... SON DE ELLA
...los presentes y futuros... SON DE ELLA
...las colonias menonitas...SON DE ELLA
...las colonias japonesas... SON DE ELLA
... las salinas y arenales... SON DE ELLA
...compañías petroleras... SON DE ELLA
...los canales y las radios... SON DE ELLA
...los correos y encomiendas... SON DE ELLA
...los aviones y aeropuertos... SON DE ELLA
...arenales y curichis... SON DE ELLA
...las lagunas y los ríos... SON DE ELLA
...los entierros escondidos...SON DE ELLA…

Erwin levanta una mano y todo se calma.

NOTARIO
Firme aquí. (Ramonita firma.) Ahora los testigos. (Firman el Padre Luis y el Cheeserúsch.)
RAMONITA
Ahora señor notario, quiero que tome nota de los bienes morales que dejo a la posteridad.

Se para dificultosamente. La enumeración de sus bienes morales hará que se formen dos bandos: sobrinos y sobrinas por un lado, y mozos y sus mujeres por el otro. Si lo enumerado beneficia a un bando, será enunciado por un integrante del mismo, cuyos compañeros lo vivarán, mientras los adversarios lo abuchean. Si lo enunciado beneficia o perjudica a ambos, lo enunciará cualquiera y será vivado o abucheado por ambos.

…la soberanía nacional...
...la papeleta multicolor y multisigno...
…el once por ciento...
...los colores verde y blanco. . .
…la democracia estable. . .
...los golpes de estado...
...el derecho de huelga...
…el estado de sitio...
…el movimiento de liberación femenina. . .
...los viernes de soltero...
…la belleza de la mujer cruceña. . .
…el valor del hombre cruceño...
…la democracia del capitalismo...
…la igualdad del comunismo. . .
…las reinas de carnaval. . .
…las noches de mascaritas…

Ramonita ha ido desfalleciendo. Cae sentada. Silencio general. Eructa sonoramente y queda inmóvil con los ojos y la boca abierta. Estupor general. Varios se persignan El cura reza en silencio. Erwin hace una seña al Cheeserúsch para se acerque a Ramonita, quién lo hace temeroso. Primero le pasa una mano sobre los ojos. Luego le toma un brazo y lo deja caer Por último la ausculta con su oído. Se yergue nervioso. Saca de su bolso una tira larga y delgada de tela con la que, atándosela alrededor de la cabeza, le cierra las mandíbulas. Con trocitos de algodón le tapa los oídos y la nariz. Por último, le cierra los ojos. Se acerca a Erwin y le murmura algo al oído, mientras asienta con la cabeza. Todos los presentes siguen el proceso sobre ascuas. A partir de Erwin, y de boca en boca, comienza a crecer el rumor. “Murió la Mamita...“ hasta salir del escenario la noticia a gritos hacia todo el mundo. “¡Murió la Mamita...!” Bajan la luces y salen todos. Sólo queda Ramonita en su altar.

Entra el presidente de Bolivia a su despacho.

PRESIDENTE
¡Apúrese señorita que a los militares no les gusta esperar!
SECRETARIA
Señor presidente, creo que debería leer los periódicos de hoy...
PRESIDENTE
Después, después...
SECRETARIA
Pero esto parece importante.
PRESIDENTE
A ver.., a ver... (Lee.) ¡Murió la Mamita Ramona! (Duda unos momentos.) ¡Un minuto de silencio en todo el país! (Lo cumple solo mientras la secretaria controla el tiempo.)
SECRETARIA
¿Precisa algo más señor presidente?
PRESIDENTE
¡Mensaje urgente a todo el país, por la cadena nacional de radio y televisión! (El discurso se realiza en proscenio, o un lateral.) ¡Conciudadanos de todo el país!... y por qué no... del mundo entero. Una infausta noticia me trae hoy a ustedes... ¡El país está de luto!... y por qué no... ¡el mundo entero! ¡Ramona Aureliana Gutuchi ha muerto! ¡La Mamita ha muerto! Quizás las nuevas generaciones se extrañen y pregunten quién fue la Mamita, y lo hagan con razón. Tienen derecho y obligación de saberlo, ahora que ella ha entrado a la historia. ¡Fue la mayor patricia del oriente boliviano! ¡La fundadora de la actual democracia! (Suben las luces del fondo. Ramonita es joven de nuevo. Entran dos soldados con fusil y colocan un ánfora a los pies de Ramonita. Hacen guardia a los costados. Comienza gente humilde a desfilar cabizbaja a colocar sus votos.) Abnegada y consecuente defensora del voto universal y secreto. La que propuso por vez primera la utilización de la papeleta multicolor y multisigno. ¡La que inventó el cuarto oscuro!... Recuerdo que una vez me dijo: “Un país sin eleccio­nes, es como un bibosi sin motacú...” ¡Cuánta profundidad en sus conceptos...! No podía ser de otro modo. (Terminada la votación, los soldados se aseguran de que nadie los ve, cambian el ánfora, por otra y se van con la nueva.) Ella, con su presencia, avalaba en los días de elecciones, la limpieza de los comicios. ¡No importaba que lloviera torrencialmente, o que la arena del viento norte le cegara la vista! ¡Allí estaba ella! Su figura altanera y señera era el símbolo mismo de la nueva nación. (Entra una manifestación.) ¡Cuántas veces la mano artera de la subversión quiso echar por tierra lo que tanto trabajo costó a los fundadores de la nacionalidad! La Mamita, silenciosamente, en el anonimato, esparció por todo el país la fuerza de sus ideas, (Por el lado opuesto entran soldados que disparan a la multitud y caen varios muertos.) y, cuando a costa de perseverancia, triunfaron sobre los apátridas y mercenarios, (Salen los soldados.) ella, supo desinteresadamente extender su mano sin rencores sobre las infelices víctimas (Los muertos se van levantando lentamente y besan, uno o uno, la mano de la Mamita.) y ayudarlas a que se reincorporen al quehacer nacional, para construir esta Patria grande y generosa que siempre supo brindar al mundo entero las riquezas de sus recursos naturales, sin ningún tipo de egoísmos. Como cuando el mundo entero necesitó el caucho de nuestros gomales, (Los campesinos comienzan a realizar el trabajo de los gomales al ritmo del látigo de un capanga.) allí estuvo el espíritu emprendedor de la Mamita, que supo llegar a las entrañas mismas de la selva para extraerle sus vírgenes riquezas. Llegada la hora industrial, supo transformar los viejos trapiches, (Los peones forman un círculo, donde cada uno lleva su mano derecha sobre el hombro derecho del que le precede y el otro brazo le cuelga pesadamente. Giran simulando un trapiche.) en lo que fue el primer ingenio del oriente y así comenzar la era más floreciente de nuestras industrias. (Se rompe el círculo y los peones se transforman en zafreros que comienzan lentamente, y van acelerando el ritmo.) Cuando el petró­leo comenzó a fluir, ella supo desinteresadamente ceder sus tierras a las empresas extranjeras para que puedan extraerlo y derramar sus beneficios a lo largo y ancho del país. (Pasa un gringo con un sombrero en la mano y los peones colocan monedas en él. Luego salen todos lentamente.) No necesito enumerar más. Su patriotismo, su abnegación y fidelidad a mis cuarenta años de gobierno, la acreditan para rendirle los más altos honores en el grado de heroína caída en el campo de batalla. Además, decreto nueve días de duelo nacional. Por último espero, ciudadanos de mi patria, que estos funerales, además de ser los más memorables y magníficos que recuerde lo historia, constituyan el más alto ejemplo de civismo, no sólo para nosotros, sino para el mundo entero. Nada más.
SECRETARIA
(Aplaudiendo.) ¡Señor presidente, estuvo maravilloso!
PRESIDENTE
Prepare todo para irme a Santa Cruz.
SECRETARIA
Señor presidente, me permito recordarle, que constitucionalmente, usted no puede asistir a los funerales de un civil, eclesiástico o militar, que no desempeñe un cargo de alto rango en el gobierno.
PRESIDENTE
¿Ah, no?
SECRETARIA
No, señor.
PRESIDENTE
Entonces que el Consejo de Ministros y el Congreso en pleno se reúnan, y encuentren una solu­ción. (Sale.)
SECRETARIA
Bien señor. (Sale por el lado opuesto.)

Entran varios ministros. Con ellos pueden entrar periodistas y curiosos. Durante el desarrollo pueden entrar y salir algunos personajes, como un pordiosero, una cholita ventero, un cambista, etc. etc. El lenguaje de los ministros puede ser adaptado, según el caso, a diferentes regiones del país.

MINISTRO 1
Insisto que no podemos pasar por encima de la Constitución.
MINISTRO 2
Pero esta es una situación de excepción en la que el Congreso podría tomar las medidas adecuadas al caso.
MINISTRO 3
El señor presidente la ha designado heroína caída en el campo de batalla, y por lo tanto señores, estamos en situación de guerra.
PERIODISTA
¿Podría indicamos quién es el enemigo?
MINISTRO 3
Los eternos subvertores del orden. Los que van a aprovechar esta situación para infiltrarse en los resortes claves del poder en la zona oriental alegando falta de garantías y vacío de poder.
MINISTRO 2
Por eso es que el señor presidente debe, con su presencia, ratificar la soberanía en la zona de conflicto.
MINISTRO 3
Yo opino que debería ir algún ministro sin cartera o un militar, que son los que de más tiempo disponen.
MINISTRO 2
De lo contrario deberíamos abocamos a la reforma de la Constitución, para lo cual es preciso llamar a elecciones de legisladores constituyentes, luego, instalar la Asamblea General Constituyente, y una vez discu­tida y aprobada la reforma, recién autorizar al presidente... a viajar a Santa Cruz.
MINISTRO 4
Si así debe ser, que se empiece. Los más altos y sagrados intereses de la nación así lo exigen. La Patria está en peligro, es necesario que afrontemos estas horas de sacrificio y valor, con el patriotismo que nos legaron nuestros mayores.
PERIODISTA
Señor ministro, ¿se ha llegado a algún acuerdo?
MINISTRO 4
El tratamiento de un tema de tanta importancia y trascendencia histórica, no puede resolverse en tan poco tiempo, pero ya están abiertos los canales correspondientes que, estoy seguro, darán una solución satisfac­toria para los intereses de la Patria y...
PERIODISTA
Gracias señor ministro.

Lo deja con la palabra en la boca para ir tras de alguno de los legisladores que acaban de ingresar Son varios. Predomina el desorden. Secretarias que entran y salen llevando papeles, comida, etc. Vendedores, mendigos, barras que gritan, etc. etc.

LEGISLADOR 1
Buenos días señores ministros. Los invito a dar inicio a la sesión.

Se acomodan en semicírculo. Un veinte por ciento de los legisladores y ministros son mujeres.

LEGISLADOR 2
Honorables, queda abierta la sesión plenaria.
LEGISLADOR 3
La palabra señor presidente. En nombre de mi bancada, solicito que, asumiendo la responsabi­lidad histórica que la Patria espera de nosotros en estos momentos, por aclamación se apruebe el viaje del señor presidente de la república a los funerales de la Mamita, con dispensa de trámites y en base al articulo 123.456 de nuestra Constitución Nacional, que autoriza al Congreso a tomar decisiones extraordinarias en caso de conmo­ción nacional.
LEGISLADOR 4
La palabra señor presidente. El honorable que me antecedió en uso de la palabra, no sé si por olvido o desconocimiento, pasa por alto el artículo 222.222 bis, que exige la enmienda de la Carta Magna a través de la consulta popular para la autorización de viajes del señor presidente de la república, y previo certifi­cado de antecedentes y buena conducta expedido por la PTJ.
LEGISLADOR 5
Señor presidente, yo tengo un funcionario amigo con mucha influencia, que podría facilitar esos trámites. Claro que con unas pequeñas comisiones, se entiende.
LEGISLADOR 4
¡Me opongo terminantemente a la utilización de la coima!
LEGISLADOR 5
¡Comisiones, honorables comisiones!
MINISTRO 2
¡Así se corrompe al país!
MINISTRO 1
¡Lo que pasa, es que aquí hay muchos calienta asientos!

Se superponen los reproches mutuos. Momentos antes entró una secretaria que dijo algo al oído de uno de los presentes que no participaba, el que, luego de escucharla, hace oír su voz.

LEGISLADOR 6
¡Honorables! (Se hace silencio.) Mientras aquí se discute interminablemente, en Santa Cruz, con treinta y ocho grados a la sombra, el cadáver de la Mamita se está descomponiendo rápidamente.

Estupor general, cabildeos, consultas. Luego.

MINISTRO 3
Propongo que se ordene la salida de un avión de la Cruz Roja Internacional, con personal especia­lizado, para que embalsame el cadáver.

Aprobación general con vivas y aplausos. A continuación, varios piden la palabra al mismo tiempo y se pelean por hablar Una música “in crescendo” va tapando sus palabras. Sólo se ven sus gestos que indican el fervor de la discusión. Poco apoco algunos van desistiendo, bostezan y comienzan a retirarse. Cuando quedan tres o cuatro, se dan cuenta que ya casi no hay nadie, entonces acomodan sus folios, se estrechan las manos y se retiran todos. Música celestial, plácida, colores claros, puros, diáfanos. Entra el Papa oliendo una flor que lleva en la mano. Una monja lo abanica simbólicamente. Todo como en un suave ballet. Entra un colaborador que le coloca un periódico delante y que lee rápidamente. Entra otro, ídem. Entra un tercero, pero ahora el Papa reacciona.

PAPA
¡La Mamita! (Se persigna y comienza a rezar en silencio mientras varios colaboradores corren sin sentido en todas direcciones. El Papa levanta una mano y todos se detienen.) ¡Rumbo a Santa Cruz de la Sierra! (Todos lo miran extrañados sin entender Nadie sabe dónde queda.) ¡Bolivia! (Continúan las mismas miradas.) ¡Latinoamérica! (Ahora entendieron.)

Comienza el peregrinaje, aunque él no se mueve. Atraviesa diferentes países. Breves pasajes musicales alusivos a las regiones. Personajes típicos de esos mismos países le hacen obsequios de la más diversa índole e insólitos, que depositan a sus pies. Llegando o Bolivia, su fiel colaborador abre un paraguas y espanta los mosquitos con un baquitú. Por el extremo opuesto, sale una mujer que apenas lo ve, grita hacia afuera.

MUJER
¡Erwin! ¡Erwin! ¡Está llegando el Papa!
ERWIN
(Sale terminándose de poner los pantalones y peinándose.) ¡Su Santidad! ¡No esperabamós tan pronto su visita! (Besa su mano.)
PAPA
Los caminos del Señor son insondables...
ERWIN
No tenemos las comodidades adecuadas, pero trataremos que su permanencia en Santa Cruz sea lo más confortable posible y usted compruebe “que es ley del cruceño la hospitalidad”.
PAPA
Antes que nada, quiero rendir mi homenaje a la Mamita.

Una luz cenital cae sobre la figura de la Mamita, que domina la escena. El Papa ora en silencio, mientras Erwin hace colocar a un costado una hamaca paraguaya para el pontífice. Cuando este termina de orar se recuesta en la hamaca. Entra el Padre Luis, y al ver al Papa, se queda parado hablando al cielo.

PADRE LUIS
¡Yo sabía! ¡Yo sabía! ¡Yo sabía que el Altísimo algún día me iba a dar la oportunidad de discutir al más alto nivel la validez del Concilio de Trento! ¡Hay que defender a la Iglesia Católica del Anticristo! ¡A la hoguera los que no están conmigo! ¡A lea jacta est! (Avanza hacia el Papa, y sin rendirle ningún homenaje, le dice.) Señor... Señor...
PAPA
No todo el que diga Señor, Señor, se salvará...

El Padre Luis queda algo desconcertado, pero luego se sienta al lado de la hamaca donde está recostado Su Santidad, y comienza un largo monólogo inaudible, al que el Papa no prestará mayor atención. Mientras esta escena continúa en un segundo plano, tres hombres entran a un costado y juegan cacho mientras beben.

HOMBRE 1
Dizque está viniendo el presidente de la Argentina y el del Brasil...
HOMBRE 2
¿Será? (Breve pausa.) ¡Qué lindo va a ser verlos con sus uniformes lleniiiiingos de medallas!
HOMBRE 3
¡No seas upa! Vos sí que sos de más allá del campo. ¿No sabés que esos ya no están? Auringa son oooootros. A aquellos, los bajaron de silla a toco hace rato y le hicieron decir zamba canuta.
HOMBRE 1
Oí, ¿no será que les echaron el perro muerto?
HOMBRE 3
¡Caráter! Si esos ganaban en echao, mientras los demás ponían el lomo.
HOMBRE 2
¿Como la Mamita, no?
HOMBRE 1
Claro, ella siempre puso el hombro...
HOMBRE 2
¿O ganó en echada? (Se miran entre los tres, no dicen nada y siguen jugando. Breve pausa.)
HOMBRE 1
Dizque también va a venir el presidente de los gringos y no me preguntés cómo se llama porque no lo puedo pronunciar.
HOMBRE 2
(Que acaba de echar los dados.) ¡Tuti!
   
Lo celebran, brindando y se comienzan a retirar mientras por el otro extremo, aparece el presidente de los gringos, rodeado de guardaespaldas y un periodista que lo entrevista como puede.

PERIODISTA
Señor presidente, ¿nos puede decir qué impresión le ha causado nuestra ciudad?
PRESIDENTE
Beautiful, como me haber contado. Y quiero saludar al noble pueblo de Colombia.
PERIODISTA
Bolivia, señor presidente.      
PRESIDENTE
Perdón. Bolivia. Sucede que yo venir de Colombia donde haber hecho una escala técnica para saludar a unos amigos.          
PERIODISTA
¿Usted conoció a la Mamita Ramona?       
PRESIDENTE
Por supuesto, una vez mostrarme una foto de ella.
PERIODISTA
¿Piensa permanecer mucho tiempo en nuestra ciudad?   
PRESIDENTE
Por supuesto, yo creer que… tres horas.    
PERIODISTA
¿Visitará otras ciudades de Bolivia?
PRESIDENTE
Si, pienso ir a... (Duda.) Santa Cruz.
   
Los guardaespaldas le hablan al oído y se lo llevan. El periodista los sigue. Entra una de las sobrinas de la Mamita en busca de Erwin.

SOBRINA 1
¡Erwin! (Aparece Erwin por el otro extremo.) ¡Oí Erwin, sigue llegando más gente y ya no hay campo en la ciudad!   
ERWIN
¡Barajo che! (Sigue su camino sin prestarle mucha atención.)      
SOBRINA 1
¡Están levantando carpas en medio de las calles! ¡Oí, te estoy hablando! ¡No te hagás el del otro viernes!
ERW1N
(Reaccionando.) ¡Maminga la vende leche! ¿Qué querés que yo haga? ¡Que habiliten el Jardín Botánico y el Parque Industrial entonces!
SOBRINA 1
¡Ya están lleningos! Pa colmo los mercados se están vaciando.
ERWIN
¡Mierda! (Pausa.) ¿Qué noticias hay de La Paz?
SOBRINA 1
Ya van casi cinco meses de discusiones en el Congreso y tuavía no se ponen de acuerdo.
ERWIN
¡Ni se van a poner nunca! (Comienza o salir.) Ya estamos con el carnaval encima y no podemos enterrarla mientras no llegue el presidente.

La Sobrina 1 queda sola en escena. Entra otra sobrina y la sorprende por detrás.

SOBRINA 2
¿Qué te vas a poner para el corso?
SOBRINA 1
¡Elay esta! ¿Cómo podés pensar en el corso si todavía no hemos enterrado a la Mamita?
SOBRINA 2
¡Uuuju! Pero si contamos desde que se murió, ya deberíamos haber botao el luto tres veces. Lo que es yo, ya tengo con quién saltar...
SOBRINA 1
A mí me parece que esos son ojitos de llevame al monte.
SOBRINA 2
¡Vaya che! Pero yo no ando pelando los dientes… como otras.
SOBRINA 1
¿Yooo? ¿A quién? ¿A ver, a quién?
SOBRINA 2
¿Creés que no he visto como lo mirás al Choco? Y no debe ser por lo lindo, porque maminga, es comeme de feo. Yo sé que a vos siempre te gustó muuucho su comparsa.
SOBRINA 1
Lo que pasa es que vos tenés chulupis en la cabeza. El Choco no me va, ni me viene. Pa que sepás yo voy a saltar con el Limber. (Se da cuenta que está descubierta y se tapa la boca. De repente las dos ríen y se abrazan. Entran corriendo dos mujeres.)
MUJER 1
¡Dizque está viniendo Zeca Diablo!
SOBRINA 2
¿Y quién es ése?
SOBRINA 1
¿No es el de la tele?
MUJER 1
El mismo. Dizque le llenó le casita del ojo o una sobrina de la Mamita.
SOBRINAS 1 Y 2
(Juntas.) ¿A quién?
MUJER 2
A la Lourdes. (Asombro de las dos sobrinas.) Hace tiempo ya, y aura está viniendo… claro (A la Mujer 1.) como ella tiene los ojos crespos...
SOBRINA 1
¡Mmm! Pa’ lo que necesitará el Zeca. Seguringo que él tiene hartas allá.
SOBRINA 2
¿Y qué le habrá visto a esta? Si tiene nalgas de capirotada. (Risas.) Parece un taculiqui. (Risas.)
MUJER 2
Además él ya tiene sus añitos. Pa mí que ya no sube al tutumo. (Risas.)
MUJER 1
Dizque como la Mamita fue amiga del Frank Sinatra va a venir a cantar en la misa.
SOBRINA 2
¿Será? Yo no creo, porque a algunos no les gusta que canten si no es en latín.
MUJER 2
Y dizque todavía no se sabe dónde se rezará la misa, porque algunos quieren hacerla en La Mansión, porque es más grande, y otros dizque no, que esos son...
SOBRINA 1
(Interrumpiéndola.) ¡Bué! Tampoco se sabe dónde levantarle el altar a la Mamita de Cotoca mientras esté aquí. Hay gente que quiere sacarla a la Madre India y ponerla allí a la Mamita de Cotoca.
MUJER 1
¿Por qué?
SOBRINA 2
Porque dizque la Madre India está chuta...

Ríen todas juntas. En ese momento entra un campesino con un tambor con redoble. Se planta en medio del escena­rio en dirección al público y bate el tambor varias veces. Entra corriendo gente de todo tipo. Todos atienden. Cuando el tambor cesa, entra un emisario con un bando.

EMISARIO
¡Atención pueblo de Santa Cruz! (Redoble.) El excelentísimo señor presidente de la república (Redo­ble.) declara que, (Redoble.) cansado de las interminables discusiones del Congreso Nacional (Redoble.) y en uso de las facultades extraordinarias (Redoble.) que le concede la Constitución Nacional, (Redoble.) decreta: (Redoble largo.) que va a asistir a los funerales de la Mamita Ramona, ¡qué carajo!

Sale con el redoble por detrás. Desparramo general. Desorden general. La noticia tomó desprevenidos a todos, y se suceden –en segundo plano– y hasta el final, escenas de acciones inconclusas como por ejemplo: hombre a medio afeitar, parejas a medio vestir, camilla con un paciente semioperado, etc. etc. etc., mientras en primer plano se desarrollan los diálogos.

ERWIN
(Entrando junto con una sobrina.) ¡Ahora sí que estamos fregados! ¿Dónde lo alojamos si ni en Los Tajibos hay campo?
SOBRINA 1
¿En qué está viniendo?
ERWIN
Desde Viru Viru al Trompillo, en helicóptero.
SOBRINA 1
Podría alojarse en la base aérea, ¿no?
ERWIN
(Alegrándose.) ¡Caráter con la cambinga! (La besa.) ¡Por supuesto! Es donde más cómodo va a estar... Andá avisale a los milicos. (Sale la sobrina.)
BENEMÉRITO
(Entrando.) En nombre de los Beneméritos de la Guerra del Acre, exigimos, solicitamos, roga­mos, imploramos, una entrevista con el señor presidente.
ERWIN
Yo no tengo nada que ver con eso…
EMPRESARIO
(Entrando.) En nombre de la Cámara de Industria y Comercio, solicitamos audiencia con el señor presidente.
ERWIN
(Pasándole un brazo sobre los hombros.) Por supuesto, por supuesto esta noche tenemos una cena des­pués del corso, perdón, después del entierro.

Entra agitada una mujer elegante, mientras el Benemérito se retira cabizbajo.

MUJER
¡Erwin! ¡Erwin! ¿Es cierto que el cortejo fúnebre va a cruzar justo por la avenida del corso?
ERWIN
Y… sí. No podemos modificar el recorrido porque así lo dejó establecido la Mamita.
EMPRESARIO
No se preocupe señora, hablaré con la presidencia de la Federación de Fraternidades para que no haiga problemas en el cruce.
MUJER
¡No es por el cruce! ¡Es porque nos va a restar gente al corso!
ERWIN
¿Ah, sí? Estoy pensando que el corso nos va a restar gente al entierro...
EMPRESARIO
No se peleen. Yo tengo la solución. ¿Qué les parece si juntamos los dos acontecimientos? (Edwin y la mujer se miran. Lo piensan brevemente y hacen sutiles gestos de aprobación –casi imperceptibles– y en ese momento entra otra sobrina. En segundo plano, continúan los trajines.)
SOBRINA 2
¡Erwin! ¡Todo el mundo quiere entrevistas, entrevistas! ¡Todo el mundo anda como en busca de partera!

Aparecen por detrás personas con pancartas con textos tales como “Sindicato de Mocochincheros“, “Menonitas Disidentes“, “Sindicato de Predicadores”, “Loberas de los Viernes”, “Asociación de Loteadores“, “Federación de Reinas de Belleza“, etc., etc.

ERWIN
Pero, ¿qué está pasando?
EMPRESARIO
¡Deben ser los comunistas!
MUJER
(Gritando.) ¡Hay que salvar al Carnaval! (Sale despavorida en una dirección.)
SOBRINA 2
(Gritando.) ¡Hay que salvar el entierro! (Sale despavorida en dirección opuesta.)

Pasa corriendo una Reina de Carnaval sin tocado.

REINA
¿Dónde está mi tocado?

Pasa corriendo un empleado de pompas fúnebres.

EMPLEADO
¡El carro! ¡Me robaron el carro fúnebre!

Erwin y el Empresario se miran sin comprender. No saben qué hacer. Entra otra mujer.

MUJER
¡Señor Erwin! ¡Ya llegó el presidente! ¡El entierro va a empezar!

Salen todos apresuradamente. Aparece un locutor bastante agitado. Se dirige al público.

LOCUTOR
¡Señoras y señores! ¡A partir de este momento, transmitimos en vivo y en directo por la cadena nacional de radio y televisión, el acontecimiento que desde hace cinco meses conmueve a la opinión pública nacional e internacional: los funerales de la Mamita Ramona.

A partir de este momento la voz del locutor se pierde –se ven sólo sus gestos– por el ingreso de una bando de música con tema fúnebre, que se instala a los pies del altar de la Mamita. Enseguida ingresa por un lateral el cortejo precedido por el presidente, el Papa, autoridades, etc., etc. Breves instantes después ingresa por el sector opuesto, la reina del carnaval con una comparsa. Al verlos, la banda cambia de ritmo e interpreta un taquirari. Dos o tres compases nada más y vuelve al tema fúnebre. Lo mismo y vuelve al taquirari. Puede alternar varias veces hasta que en el momento de fundirse las dos columnas, interpretan “Viva Santa Cruz” como tema unificador. La multitud alborozada toma un solo rumbo y comienza a salir de escena, dejando tras de sí el suelo lleno de desperdicios, por el lado opuesto, cuatro mozos sacan en hombros y en silencio el altar con la Mamita, mientras algunas personas se disputan las últimas pertenencias de Ramonita. Salen todos.

PRESENTADOR
Así me la contaron. ¿Será verdad?








GLOSARIO
A las cachuchas: en muy mala situación
Academia Tahuichi: famosa academia de fútbol infantil
aguililla: joven coqueta
ajilibioso: temático, insistente
avión pirata: antiguo avión contrabandista; actualmente en exposición pública
bajaron de silla a toco: “defenestraron”, le quitaron jerarquía
barajo: carajo
bibosi: árbol parásito que abraza a la palmera motacú
bolleo: amontonamiento
calienta asientos: vagos
cambinga: niña de la región                                
capirotada: anta; mamífero de gran tamaño
chulupi: cucaracha
chuta/o: sin ropa
cheeserúsch: hechicero                                      
chicote: rebenque                     
chota: joven hermosa
coima: pago para trámites de favor
colores verde y blanco: colores de la bandera del depar­tamento de Santa Cruz
.comeme de feo: “una persona muy fea”
con los crespos hechos: “con las ganas”
con quién casó cañahueca: recibir una paliza
cortejo: novio
cotiojo: muy atento
cuando San Juan baje el dedo: “nunca”.
culipi: aqua y alcohol
curichis: pantanales
desandar: alma en pena
dio vuelta a la esquina: “entró en decadencia”
dizque: “dicen que”
echaron el perro muerto: “cargaron con la culpa”
el de otro viernes: desentendido
elay: véanlo/a                                                      
en busca de partera: corriendo en todas direcciones         
Federación de Fraternidades: grupos de élite;
ganaban en echao: “ganaban sin esfuerzo”       
guarapo: agua con azúcar
Guerra del Acre: guerra de fines del siglo XIX entre Bo­livia y Brasil
hablar humedades: “hablar tonterías”                 
hilando delgadingo: “en pésima situación”          
jujuruju: expresión de alegría                              
la burla del colla: tomadura de pelo, broma pesada
La Mansión: templo católico carismático
llenó la casita del ojo: deslumbró
loberas: mujeres que juegan a la Loba (juego de naipes)   
Los Tajibos: hotel de cinco estrellas                   
macho: pieza del trapiche
Madre India: Monumento a la Madre Indígena  
Mamita de Cotoca: Virgen de Cotoca
más allá del campo: “un lugar muy lejos”
mascaritas: mujeres enmascaradas en el carnaval
toco: banco pequeño                                          
Trompillo: aeropuerto local                                 
tuti: la generala de los dados
ucureños: indígenas que en el pasado fueron usados como fuerza de choque
menonitas: secta religiosa de anglosajones       
mojón con cara: legendario poste con la figura de una cabeza y tallado a mano 
moler agua: hacer algo inútil
motacú: palmera que es abrazada por el árbol bibosi
no cueces del primer hervor: “estás muy viejo”      
no hay campo: “no hay espacio”                        
no la echaron a perder: no le quitaron su virginidad
no le eche pelos a la leche: “no empeore la situación”
Ñuflo de Chávez: fundador de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra
oboísch: espíritu maligno
ojitos de llévame al monte: “deseos de hacer el amor”
once por ciento: porcentaje de regalías petroleras regio­nales
papeleta multicolor y multisigno: planilla donde se mar­ca el partido elegido en las elecciones
para los manacos: “para los botines” (se muere)
pelando los dientes: “sonriendo intencionalmente”
peroquises: aves de rapiña
picuchi: habladora
ponían el lomo: “trabajaban duro”
reparona: que no se queda callada ante nadie
repican con la grande: “doblan las campanas”
sumurucucus: aves de mal agüero
surazos: vientos fríos del sur
surrapa/o: hija/o menor de la familia
taculiqui: de caderas anchas
tiene los ojos crespos: “es de alcurnia”
vende leche: “gritona”                                         
venteras: vendedoras                                         
vestir santos: soltería
viendo las astas al toro: próximo a la muerte
viernes de soltero: día en que los maridos salen a diver­tirse sin sus esposas
Viru Viru: aeropuerto internacional
ya no sube al tutumo: ya no puede hacer el amor  
Zamba canuta: “recibieron paliza”
Zeca Diablo: personaje de una telenovela brasilera


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