lunes, 2 de julio de 2012

UN MINUTO DE VIDA (cuento breve)


Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Un minuto de vida

Aquella innombrable mañana,
muchos años de lacerante espera fueron recompensados.
Yuriko recibió al ansiado hijo primogénito
con sus vírgenes manos de madre.
Mientras dejaba desbordar sus sentimientos,
una cansina lágrima se deslizó por su mejilla.
Alzó un momento los ojos al cielo
para agradecer a sus milenarios dioses
y fue entonces que vio en las inalcanzables alturas
una luz enorme y brillante…
El hijo de Yuriko nació
cuando el reloj marcaba las 8:14 de la mañana,
el 6 de agosto de 1945...
...en Hiroshima.

lunes, 23 de abril de 2012


Engaño (norte)americano
(Cuento inédito) 

A Dina, la esposa del demócrata James McGreevey,
gobernador del estado de Nueva Jersey,
no le gustan las llamadas telefónicas a las tres de la mañana;
menos aún después de una larga noche de casino.
Tal vez por eso no reconoció la voz al otro lado del teléfono que le decía:
“Tu marido no viajó a Washington como te dijo,
búscalo en la suite 2405 del hotel Waldorf”.
Mientras tomaba un café para despertarse, pensó:
“es imposible; en tantos años de matrimonio,
nunca una mentira, jamás un engaño”.
Llegó al hotel a las 4:30 y se dirigió a la habitación…

Muchos años después, en el momento de su muerte,
seguramente seguirá arrepentida de haber abierto aquella puerta,
pues jamás podrá borrar de su mente la imagen de su marido
en brazos de otro hombre...              

(+) El gobernador McGreevey renunció públicamente
el 12 de agosto de 2004, ante las cámaras de televisión.

miércoles, 1 de febrero de 2012

CALÍGULA (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría"
(Editorial La Hoguera, 2005)

Calígula

Rumores de conspiración llegaron a sus oídos.
No podía concebir semejante osadía.
Tomó entonces la única opción posible:
Dio orden de eliminar al aspirante a emperador
y toda su familia, esa misma noche.
A la mañana siguiente le llegó la información:
“Su majestad, la orden fue cumplida,
pero los pretorianos 
no se atrevieron a matar a las tres niñas,
que sólo tienen cinco, siete y nueve años,
pues la religión prohíbe matar a las vírgenes”.
Calígula, sin inmutarse, respondió:
“Pues asegúrate que esta noche,
ya no lo sean”.



JUANITO (cuento inédito)


De mi próximo libro "Las cenizas de América Latina"


JUANITO

Juanito tenía diez años y no conocía los circos.
Tenía una remota idea de su existencia
porque alguna vez escuchó hablar de ellos.
Había oído algunas historias 
sobre los animales de los circos 
que lo fascinaron.

 Un día decidió preguntarle a don Bartolo 
cómo eran los circos.
Se pasó horas y horas escuchando al anciano
que había trabajado cuando joven 
en un circo de España.
Claro, no había sido domador ni equilibrista,
solo limpiaba las jaulas…
¡pero había trabajado en un circo!
Le contó de cientos de trajes multicolores,
de la música marcial de las bandas,
de las acrobacias y mil cosas más.

Juanito sabía que a su pequeño pueblo tal vez jamás llegaría alguno.
A esos pueblos pequeños, polvorientos y olvidados,
con niños de miradas tristes, nunca llegan los circos.
Entonces Juanito trató de imaginarlo.
Cerró los ojos y con algo de esfuerzo imaginó los elefantes,
los osos, y las jirafas; los trapecistas, acróbatas y malabaristas.
Pero, por más que lo intentó, lo que nunca pudo,
fue imaginar un payaso,
porque Juanito no conocía la risa...

viernes, 20 de enero de 2012

EL MURO (cuento breve)


Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

El muro


Lleva horas golpeando el sólido muro
con sus puños desnudos,
y ya le han comenzado a sangrar.
Muchos años atrás,
cuando llegó a Berlín a estudiar,
tomó la decisión de luchar con denuedo
hasta verlo derrumbado.        
¿Cuántos años han pasado?
¿Por qué aún no lo ha logrado?
En ese instante su pequeña nieta
interrumpe sus cavilaciones:
– Abuelo, deja ya. Vamos a casa.
Ya no estás en Berlín,
esto es Jerusalem.

martes, 3 de enero de 2012

ESPEJOS Y COLLARES (cuento breve)


Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Espejos y collares
Dedicado a Desmond Tutu
Nunca habíamos visto seres humanos 
de piel tan clara,
casi blanca, y que cubrían 
con telas y cueros su cuerpo.
Las leyendas de mi pueblo contaban 
que en otras tierras,
algunas no tan lejanas,
los hombres blancos se habían llevado 
comunidades enteras,
con cadenas en sus pies.
Por eso les temimos en un principio. 
Pero estos no fueron malos.
Fueron buenos con nosotros. 
Nos regalaron espejos y collares.
Sobre todo, se dedicaron a enseñarnos 
las historias de su libro sagrado.
Y aprendimos a rezar sus oraciones.
Nos dijeron que debíamos orar 
con los ojos cerrados. 
Y así lo hicimos.
Tiempo después, cuando los abrimos,
era de nosotros su Biblia,
y de ellos nuestra tierra…