viernes, 30 de diciembre de 2011

IRMA GRESE (cuento breve)


Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Irma Grese

–¿Adónde vamos, mamá? –
preguntó la niña.
–Hacia la libertad, querida.
Allí nunca más nos faltará el pan,
ni el abrigo, ni un techo para cobijarnos.
Nunca más sentirás miedo,
estaremos de nuevo todos juntos,
como antes, ¿te acuerdas?
–Sí mamá.
–Ahora vamos...
Y con sus manos tapó los oídos de la niña
para que no escuche el sórdido golpe
que produjo Irma Grese al cerrar la puerta
de la cámara de gas.

martes, 27 de diciembre de 2011

LA ESPADA DE GILGAMESH (cuento breve inédito)


La espada de Gilgamesh
 
Ayer cambié la hoja de mi fiel espada.
Teseo, pensando en su barco, me preguntó
si esta era la misma espada del día anterior.
Seguro de mí mismo le respondí que sí.

Hoy tuve que cambiar la empuñadura...
y ya no sé si es la misma espada.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA PALABRA PERFECTA (cuento breve inédito)


La palabra perfecta

Buscó la palabra total y perfecta,
la que lo dijera todo,
la que contuviera el Universo.
La buscó en la suave brisa del otoño
y en el postrer adiós de una partida.
En el llanto vital de un recién nacido
y en alarido de su madre al parirlo.
Deambuló por pueblos ancestrales
y penetró el espeso follaje de la selva.
Consultó con sabios venerables
y adustos científicos de bibliotecas;
en la canción más preciosa
y en el libro más antiguo.

Un día, ya viejo y cansado,
casi sin fuerzas y extenuado,
sin esperanzas ni consuelos, la encontró.
Fue una fría mañana,
en una esquina cualquiera,
cuando un harapiento niño
lo miró en silencio...
y nada más…

EL PRINCIPITO (cuento breve inédito)


El principito

Cuando el principito le dijo:
Lo esencial es invisible a los ojos,
el niño somalí le respondió:
Tienes razón, porque yo solo veo mendrugos...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

ESCLAVOS (cuento breve inédito)


Luego de dominar a todo un pueblo,
le dijeron a los sobrevivientes:
―Ya tenemos pensado vuestro futuro,
pero si aciertan lo que haremos,
les perdonamos la vida…
―Ustedes nos matarán  —les respondieron.

Varios siglos después, los sometidos
continúan esperando una decisión…




DENTRO DE UN MILLÓN DE AÑOS (inédito)


Cuando en aquel momento 
de angustia le preguntó:
―¿Quién se acordará de nuestro amor 
dentro de un millón de años?
Con seguridad le respondió:
―Nosotros dos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

LAS CENIZAS DE ALEJANDRÍA (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)
Este es uno de los 77 cuentos incluidos en el mencionado libro, y es el que le da título al mismo.


Las cenizas de Alejandría

Con las cenizas rescatadas del incendio
de la biblioteca de Alejandría,
en un húmedo y olvidado sótano del Serapeion,
mil seiscientos años después,
en el otro extremo del mundo,
un ciego bibliotecario escribió
un libro de arena…




MICK JAGGER (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Mick Jagger

Mick Jagger, de los Rolling Stones,
leía incrédulo las acusaciones en su contra:
"corruptor de la juventud".
Cerró los ojos un momento y se vio transportado
hasta el banquillo de los condenados.
La pena de muerte debía cumplirse,
en forma inexorable, aquella misma noche.
Entonces preparó el escenario y
eligió su mejor repertorio.
Mientras interpretaba la última canción
y una multitud deliraba,
lentamente bebió la cicuta.

ORÍGENES (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Orígenes

Hasta hace pocos años, a fines del siglo XX,
no podíamos imaginar que, analizando la sangre,
era posible rastrear los orígenes de nuestros ancestros.
El doctor Carlos Martinius afirma que llegará el día
en que algo similar se podrá hacer
con las bacterias y virus.
Podríamos llegar a descubrir, por ejemplo,
el nacimiento del cólera hace miles
(tal vez millones) de años, en algún remoto lugar
de un continente ya desaparecido.
O lo que también es muy probable:
que rastreando el virus del SIDA,
descubramos que no nació hace tanto tiempo,
sino hace poco, muy poco tiempo,
en un secreto laboratorio.


LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Los manuscritos del Mar Muerto

Cerca de las ruinas del monasterio de Khirbet Qumrán,
en unas cuevas aledañas al Mar Muerto,       
se encontró, en 1947, 
unos manuscritos del siglo I de la era cristiana.
Desde entonces, dos grupos de arqueólogos, 
uno cristiano y otro judío,
estudiaron minuciosamente los textos.
Luego de examinarlos en secreto,
lograron descifrarlos y decidieron repartirlos
según los contenidos 
que involucraban a cada religión.
Los manuscritos que enviaron a Tel-Aviv relatan
los detalles del convenio que los rabinos acordaron con los romanos,
sobre la condena de un nazareno en época de Poncio Pilatos.
Los manuscritos que viajaron al Vaticano cuentan que María,
esposa de un carpintero llamado José, adoptó, en secreto,   
a un hijo bastardo de María Magdalena.


LA PALABRA DE DIOS (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

La palabra de Dios

Recuerda que la palabra de Dios es la única válida,
no la desobedezcas jamás.
Aléjate del demonio y sus tentaciones.
Solo tu fe en Él te salvará del sufrimiento eterno.
Cumple con Sus leyes y nada te sucederá. 
Estudia solo Su palabra,
pues nada fuera de ella te llevará a la verdad.
Satanás se esconde en cada rincón.
Y ahora vístete, y ve con Dios...


BAGDAD (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Bagdad

El impertérrito y veterano oficial,
de la infantería de marina del ejército estadounidense,
asentado poco tiempo atrás 
en las afueras de Bagdad,
revivió la pesadilla más terrible de su vida:
soñó que estaba de nuevo en Vietnam.
Solo que esta vez, no despertó...


GEMELAS (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Gemelas

Sabía que sus gemelas morirían aquel aciago día.
En la soledad de su inmensa y fría oficina.
el presidente repasó en su mente
el inescrupuloso y terrible plan.
Y en vez de utilizar sus poderes para evitarlo,
se cruzó de brazos,
y sonrió...


MARTES 11 DE SEPTIEMBRE (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Martes 11 de septiembre

Fue un martes 11 de septiembre
el día que eligieron
para golpear arteramente la libertad y la democracia.
Fue un martes 11 de septiembre
el día que se ejecutó
el magnicidio diabólicamente planificado.
Fue un martes 11 de septiembre
el día que llenó de sangre las calles y de pavor los rostros.
Fue un martes 11 de septiembre
el día que en occidente el imperio del mal atacó impune.
Fue un martes 11 de septiembre…
en Santiago de Chile.


CUBA (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Cuba

En el Mar Caribe hay una hermosa isla llamada Cuba.
Dicen que allí se tortura de forma inmisericorde,
que se violan los derechos humanos más elementales,
que no se respeta a las personas,
que no se permite la asistencia jurídica
a miles de detenidos políticos.
Y todo eso es verdad.
Todo eso se realiza 
en un tristemente célebre lugar de esa isla:
la base naval de Guantánamo...


MANDATO DIVINO (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Mandato divino

Asumió su mandato 
con el alma puesta en un objetivo:
hacer cumplir la Ley de Dios al pie de la letra.
Estaba decidido a terminar con la corrupción
dentro de la Iglesia, como correspondía,
a pesar de todos y de todo.
En eso discurrían aquella noche
los pensamientos de Juan Pablo I,
cuando sintió un extraño sabor
en la última copa de su vida.

TIERRA ESTÉRIL (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Tierra estéril

Felipe Mamani y Eulogia Choque 
se habían casado tres años atrás
y ella continuaba sin poder embarazarse.
Un campesino sin hijos 
es como la misma tierra sin semillas.
Pero no fue un caso lastimero en la comunidad
porque en esa época a casi todas las mujeres
de la región les ocurría lo mismo.
Fue entonces que los ojos de todos los hombres
apuntaron hacia el hospital del Cuerpo de Paz
“¡Gringos de mierda!”, y los castraron.



LYNDON B. JOHNSON (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Lyndon B. Johnson

Lyndon B. Johnson juró como presidente
de los Estados Unidos de América
una hora después de la muerte de John F. Kennedy.
Lo hizo con firmeza y seguridad, 
pues tres días antes,
ya había realizado el ensayo del acto de juramento.




EL HIJO DE HITLER (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

El hijo de Hitler


El hijo que Hitler siempre ocultó
y educó en secreto para que le sucediera
algún día luego de su triunfo,
después de la guerra, con el correr de los años,
cambió su apellido y sólo usó el de su madre.
Ahora desea ser primer ministro en Israel.


PUNTO FINAL (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Punto final

Su estirpe vegetal fue la primigenia colonizadora del
tercer planeta de aquel pequeño sistema solar.
Fue anterior inclusive a todas las especies
de animales terrestres que luego le poblaron.
Después de tres mil millones de años,
el último ejemplar de su linaje
está siendo derrumbado
por las manos del último hombre que,
golpe a golpe, lo está cortando
para hacer con él
su propio ataúd.


HITLER (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Hitler


Hitler decidió acabar con su vida el 30 de abril de 1945.
Ese día amaneció nublado en Berlín,
aunque un combatiente soviético, nacido en Siberia,
aseguró años después que fue 
por el agrio y espeso humo de la pólvora.
Mientras los soldados rusos 
enarbolaban su rojo emblema
con la hoz y el martillo sobre el Reichstag,
el Führer recibió una noticia aún más terrible para él
que la inminente derrota ante los rusos:
esa mañana se enteró que su madre era judía.


CUESTIÓN DE SANGRE (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Cuestión de sangre


A fines de la década de los años 30 del siglo XX,
el doctor Charles Drew era director de la Cruz Roja Internacional.
Ganó prestigio universal por haber desarrollado
el mecanismo de conservación del plasma de la sangre humana
para realizar transfusiones, logrando así salvar millones de vidas.
En 1942, el gobierno de su país, los Estados Unidos,
prohibió las transfusiones entre personas de diferente raza.
Era una afrenta demasiado grande
y el doctor Drew renunció irrevocablemente a su cargo.
Años después, el primero de abril de 1950,
el doctor Drew tuvo un accidente automovilístico
y quedó gravemente herido.
Según algunos reportes periodísticos de la época,
se le podría haber salvado la vida
con una urgente transfusión de sangre,
pero fue demasiado el tiempo que se demoró
en transportarlo a un segundo hospital.
El más cercano se había rehusado 
a admitir al doctor Drew,
porque era negro.


POTOSÍ (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Potosí

De tanto perforar la Tierra
para saquear sus entrañas,
muy pronto, en un futuro memorable,
al Cerro Rico le brotará la sangre...


MANZANAS, MANZANAS… (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Manzanas, manzanas...


Si las manzanas no existieran,
(si el hombre no las hubiera creado),
Eva nunca habría tentado a Adán
y no existiría el pecado original;
las hazañas de Hércules serían solo once;
Paris no habría secuestrado a Helena
y la guerra de Troya no se hubiera producido;
Wilhelm Tell habría puesto una sandía 
en la cabeza de su hijo;
Blancanieves no habría convivido 
con siete enanitos.
En fin… en general el mundo 
hubiera tomado otro rumbo,
(tal vez mejor, quién sabe, 
pero seguramente diferente).
Newton jamás habría descubierto
las leyes de la gravitación universal
y no todos vivirían 
con los ojos puestos en Nueva York.


LAS MANZANAS DE LAS HESPÉRIDES (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Las manzanas de la Hespérides


Hércules llegó a las llamadas Columnas de Briareo,
después de cruzar todo el sur de Europa, 
las Galias y las tierras ibéricas.
Le tomó algunas jornadas más llegar a las laderas
del monte Atlas, en el norte de África.
Otro poco y las manzanas de oro de las Hespérides 
estuvieron a su alcance.
Luego de examinar detenidamente las plantaciones, 
cambió de opinión y decidió no llevar 
consigo de regreso ninguna manzana. 
Pensó que tal vez de ese modo lograría detener,
o por lo menos demorar, la hecatombe universal,
pues comprobó que cada manzana 
llevaba escrito el nombre 
del hombre que la debía comer.


EN EL PRINCIPIO (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

En el principio


Cuando el alienígena de aquella lejana galaxia 
llegó al planeta Tierra,
comprobó que no siempre había sido un terrible lugar
como en otros mundos lo conocían.
Se enteró que hubo una época maravillosa
en la cual no existía el hambre,
el odio, la injusticia.
No existía el mal.
Se enteró que eso había sido hace muchos,
muchos millones de años.      



jueves, 15 de diciembre de 2011

MAHATMA GANDHI (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)

Mahatma Gandhi



Un día, un hombre decidió enfrentar un imperio.
Al principio la corona británica no se preocupó
ante su contextura delgada y calmada voz.
Tiempo después su temor aumentó
al ver crecer en forma incontenible
el número de seguidores del Mahatma.
Lo que su majestad jamás imaginó,
es que perdería un imperio,
por un puñado de sal...


KURUYUKI (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría"
(Editorial La Hoguera, 2005)
Dedicado al pueblo guaraní
Kuruyuki

El aire traía un rumor a masacre aquella madrugada.
Los cielos lloraron copiosamente la noche anterior,
tal vez como un presagio del dios Tatu Tumpa.
Al amanecer del 28 de enero de 1892,
armados solo con sus arcos y sus flechas
y encabezados por el joven Apiaguaiki Tumpa,
seis mil corazones guerreros miraron en derredor:
dos mil cañones de fusiles les rodeaban.
Mil quinientos eran soldados del ejército boliviano
y quinientos eran civiles armados
por los ganaderos chuquisaqueños y cruceños.
Era preferible morir peleando de pie por defender sus tierras
que vivir de rodillas por un mendrugo.
Así fue que tres mil quinientos guaraníes,
incluyendo mujeres, ancianos y niños,
abonaron con sangre su tierra ancestral.
La llanura de Kuruyuki recibió sus huesos
y en camposanto se convirtió.

SALOMÓN (cuento breve)

Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría"
(Editorial La Hoguera, 2005)


Salomón

Yo estaba allí
cuando Salomón propuso
a las dos madres
cortar al niño por la mitad,
y ambas aceptaron...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

GILGAMESH (cuentoinédito )


Gilgamesh

“Dios dispuso que yo, Gilgamesh, reinara en Uruk, tierra ubérrima bendecida por todos los dioses y rodeada de ríos. Más allá del lejano horizonte viven otros pueblos, con otros reyes, otros hombres que luchan inútilmente por la gloria y la fama ante los ojos de los habitantes de la Tierra. Ninguno de ellos se atreve a pisar mi reino, pues conocen el terrible poder de mi espada. Con el correr del tiempo sólo una cosa me ha preocupado: el monstruoso y temible Huwawa que vive en medio del frondoso bosque de cedros y cada año amenaza mis cosechas. He jurado que algún día él será atravesado por mi lanza y mi espada y así comenzaré a fundar mi eterna gloria y mi fama. Ya he tomado una decisión: después que la Luna se ponga tres veces, partiré con mi fiel amigo Enkidu hasta las profundas oscuridades del bosque en busca del terrible monstruo.”
“Todos los humanos tenemos contados nuestros días; todo lo que hacemos se lo lleva el viento. Si caigo en esta lucha, habré conquistado la eterna gloria y la gente podrá decir: ‘Gilgamesh cayó luchando contra el fiero Huwawa’. ¡Pero eah!, basta ya de palabras, estimado Enkidu, y preparémonos para la marcha.”
“Cuatro lunas han pasado, el pueblo nos recibe alborozado pues mi espada, luego de fiera lucha, acabó con el temible Huwawa. Los honores y agasajos durarán dos lunas más, antes de que llegue la cosecha. Pero triste quedó Enkidu por no haber podido hundir su espada en el vientre de Huwawa y no participó de los festejos. Ayer partió solo y en secreto en busca del terrorífico toro celeste que habita en la inhóspita meseta cubierta de nubes.”
“Después de tres lunas las astas del toro colgaron de su cuello. Gloria y fama llenaron su espíritu. Pero su propia insolencia le ha condenado; ha menospreciado la suplicante mirada de la diosa Isthar que no aceptó su conducta: una cornada del toro celeste hendió sus carnes y lo fue desangrando. Lentamente se apagó su aliento para siempre.”
“¿Por qué los dioses se lo han llevado? ¡No había otro hombre tan valiente entre los grandes ríos, ni lo habrá mientras la Luna y el Sol continúen pasando. ¿De qué vale entonces la gloria? ¿De qué vale la fama si ya no puede libar el dulce vino que nos brindan las uvas, ni recibir las tiernas caricias de las bellas mujeres? ¿Para qué la gloria si el polvo de los huesos no la sentirá? ¡Ya no quiero la fama! ¡Ya no quiero la gloria! ¡Dioses, dadme la inmortalidad! ¡Hacia allá voy a buscarla!”
“No sé cuánto tiempo ha pasado ni cuántas veces mi luenga barba tuve que cortar en mi inacabable e incansable camino. No me amilané ante las eternas nieves de las montañas del norte, tampoco ante los ardientes desiertos del Poniente o los escarpados acantilados del Sur, como tampoco me amedrentaron los fieros monstruos de las selvas del Naciente. Algunos me tomaron por un orate sin rumbo y me propusieron vivir sólo el momento; trataron de convencerme y me gritaron: ‘¡Estás loco, la inmortalidad no existe! ’ A veces he pensado ―aunque no quiero hacerlo―, que existe la posibilidad de que jamás la encuentre… Pero no cejaré en mi esfuerzo, ¡no tiraré a las arenas del desierto los 4600 años que llevo buscándola…!”
Un sobrerrelieve con Gilgamesh (a la derecha)
con su amigo Enkidu

martes, 13 de diciembre de 2011

POR UNA MONEDA (cuento inédito)

Posible integrante de mi próximo libro "Las cenizas de América Latina"

Por una moneda
Aquella nublada y fresca mañana salió de su casa dispuesto a caminar, los casi seis quilómetros que lo separaban de la zona céntrica de aquella agresiva ciudad, pensando en que debía conseguir por lo menos cinco pesos para llevarle a su madre a su regreso. Y con ese pensamiento el camino se hizo mucho más liviano. El retorno al atardecer siempre fue más pesado, sobre todo cuando regresaba con andar cansino y los bolsillos vacíos. No le dolía tanto pasar otra noche sin comer, pero le apretujaba el pecho ver cómo los ojos de su madre se aferraban a los desniveles del piso de tierra de su casa, queriendo buscar en las entrañas de la Madre Tierra una explicación para el hambre. Pero no había explicación, o por lo menos ellos no la encontraban.
Quizás si fuera una familia desecha, con un padre borracho, una madre prostituta, más de media docena de hijos, como en las novelas baratas de la televisión, alguien podría encontrar una explicación. Pero este no era el caso. Su padre y su madre se querían, tenían solo dos hijos y se esforzaban en trabajar duro para alcanzar una vida digna. Años de sacrificio y ningún resultado. Por eso el otoño anterior debió abandonar el colegio y salir a la calle a buscar unos centavos.
En otros tiempos mejores se obtenía el doble, pero ahora, con la crisis, las limosnas o las pequeñas tareas que realizaba, tales como abrir la puerta de un taxi o limpiar un espejo retrovisor, solo eran retribuidas con escasos veinte centavos, o tal vez cincuenta.
La mayoría de las veces el pequeño recibía una negativa o un mal gesto de rechazo de los conductores de elegantes vehículos. Otras, una promesa que nunca se cumplía: “En la próxima te doy…” En el mejor de los casos, una pequeña moneda que acariciaba mientras miraba su antiguo y perdido brillo con ojos de esperanza.
Limpiando parabrisas se gana más, pero las mejores esquinas, los mejores lugares donde alguna vez trabajó, se los arrebataron los muchachos mayores a fuerza de golpes y puntapiés. No tienen misericordia con los más pequeños, aprovechan cualquier oportunidad para quitarles el fruto de lo recolectado. Por eso los chiquilines han desarrollado algunos “métodos” para esconder las monedas. Uno de estos consiste en cambiar las monedas de cortes más pequeños en cortes de mayor valor. Un solo “quinto”, como llaman genéricamente a las monedas, es más fácil de esconder que varios y además, al estar solo, no tintinea. Lo mejor es conseguir una moneda de cinco pesos. Es la de mayor valor y la de menor tamaño.
Al principio las escondían en el lugar más íntimo y creyeron inviolable: en sus calzoncillos y apretadas a sus testículos. Eso duró cierto tiempo hasta el día en que, para robarle a su amigo hasta la ropa, cayó al suelo una moneda oculta. Eso le valió una tremenda paliza al pobre Jorgito. A partir de entonces los desnudaban a los pequeños cuando estos alegaban que no habían recolectado ningún “quinto”.
Desde entonces tuvo que agudizar al máximo su astucia. Y fue así que una tarde en que se atragantó con un carozo de durazno, le surgió la brillante idea: se tragaría las monedas, pero no todas; siempre dejaría algunas de poco valor en el bolsillo, porque si los mayores los encontraban sin ninguna, también les pegaban.
Decidió no difundir el secreto de la estratagema, pues pensó correctamente que si descubrían a uno, los descubrirían a todos. Pero primero debió hacer una prueba. Él tenía la costumbre de evacuar sus intestinos a media mañana. Le costó tragar esa vez, pero al día siguiente ya estaba seguro que lo podría hacer y con el correr de los días se acostumbró.
Durante varias semanas el sistema produjo buenos resultados. Nadie sospechó de la triquiñuela. Con frecuencia el grupo de los muchachos mayores le exigía una entrega que él trataba de cumplir, aunque, incluso así, a veces le revisaban la ropa interior, pero nada encontraban. Había triunfado con su estratagema.
Hasta que llegó aquella nublada y fresca mañana… Fue sin duda un descuido, no advertir, al tragar la moneda de cinco pesos, que uno de los muchachos mayores lo había estado observando. Y era uno de los más violentos, aunque no tanto como “El Chacal”, cabeza de la pandilla. De este se contaban muchas tenebrosas historias, algunas de las cuales él mismo se encargaba de difundir, pero ninguna se podía comprobar pues su pasado e infancia se perdían en nebulosos escondrijos de indefinidos parajes.
Quiso escapar, pero no pudo, pues rápidamente entre dos lo tomaron con fuerza. Primero le llovieron los insultos y enseguida recibió una tremenda cachetada.
―¡Escupí la moneda carajo!
―¡No puedo! ¡Ya la tragué!
Entonces vino el despiadado puntapié.
―¡Largala te dije!
―¡No puedo! ―gritó entre sollozos.
―¡Cuélguenlo boca abajo!
La orden no se hizo esperar. Entre dos lo suspendieron de los pies, mientras los demás descargaban su furia a golpes contra el débil cuerpo del niño. Hubo un solo grito y después de eso nadie se percató del silencio de sus labios. Cuando se cansaron de golpear, una masa informe cayó al suelo. El jefe, el Chacal, en un estado de total enajenación, lo volvió a tomar por los pies para estrellarlo ferozmente contra el tronco de un árbol. Algo pareció estallar en el inerme cuerpecito, pero también estallaron las risas de los otros integrantes del grupo.
―No la quiere largar ―sentenció uno de ellos.
―Te apuesto que se la saco ―y soltó la risotada.
Momentos después mostraba con orgullo a los demás su trofeo de cinco pesos en la palma de su mano izquierda, mientras sostenía con la derecha su navaja ensangrentada.
Ninguno en la pandilla se tomó el trabajo de mirar hacia atrás… y la gran ciudad, una vez más en su deambular, no grabó en su memoria la muerte de aquel niño.