Cuento incluido en mi libro "Las cenizas de Alejandría" (Editorial La Hoguera, 2005)
Un minuto de vida
Aquella innombrable mañana,
Yuriko recibió al ansiado hijo primogénito
con sus vírgenes manos de madre.
Mientras dejaba desbordar sus sentimientos,
una cansina lágrima se deslizó por su mejilla.
Alzó un momento los ojos al cielo
para agradecer a sus milenarios dioses
y fue entonces que vio en las inalcanzables alturas
una luz enorme y brillante…
El hijo de Yuriko nació
cuando el reloj marcaba las 8:14 de la mañana,
el 6 de agosto de 1945...
...en Hiroshima.
