(Editorial La Hoguera, 2005)
Dedicado al pueblo guaraní
KuruyukiEl aire traía un rumor a masacre aquella madrugada.
Los cielos lloraron copiosamente la noche anterior,
tal vez como un presagio del dios Tatu Tumpa.
Al amanecer del 28 de enero de 1892,armados solo con sus arcos y sus flechas
y encabezados por el joven Apiaguaiki Tumpa,
seis mil corazones guerreros miraron en derredor:
dos mil cañones de fusiles les rodeaban.
Mil quinientos eran soldados del ejército boliviano
y quinientos eran civiles armados
por los ganaderos chuquisaqueños y cruceños.
Era preferible morir peleando de pie por defender sus tierras
que vivir de rodillas por un mendrugo.
Así fue que tres mil quinientos guaraníes,
incluyendo mujeres, ancianos y niños,
abonaron con sangre su tierra ancestral.
La llanura de Kuruyuki recibió sus huesos
y en camposanto se convirtió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario