La palabra perfecta
Buscó la palabra total y perfecta,
la que lo dijera todo,
la que contuviera el Universo.
La buscó en la suave brisa del otoño
y en el postrer adiós de una partida.
y en alarido de su madre al parirlo.
Deambuló por pueblos ancestrales
y penetró el espeso follaje de la selva.
Consultó con sabios venerables
y adustos científicos de bibliotecas;
en la canción más preciosa
y en el libro más antiguo.
Un día, ya viejo y cansado,
casi sin fuerzas y extenuado,
sin esperanzas ni consuelos, la encontró.
Fue una fría mañana,
en una esquina cualquiera,
cuando un harapiento niño
lo miró en silencio...
y nada más…

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