(Aunque no fue el primero, este cuento marcó el comienzo de mi ruta literaria allá por los ochenta. Fue publicado primero en el diario El Deber, y después en varios lados que no recuerdo en este momento. Cuando encuentre los documentos los publicaré aquí.)
La cena
No descuidó ningún detalle sobre la mesa. Estaba seguro que la cena resultaría perfecta. Tantos años de viudo alegre le habían enseñado a la perfección los secretos de la urbanidad. La diferencia estaba en los invitados.
Acomodó a sus hijos por estricto orden de jerarquía. Los nietos cenarían en el jardín. Después del postre brindó por la vida y pidió permiso para retirarse un momento.
Ninguno en la familia sabía de su enfermedad, por eso les costó tantos años acallar el eco del disparo…
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